Kanye West, hoy conocido artísticamente como Ye, regresa a España el próximo 30 de julio con un único concierto en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid. No es un regreso cualquiera: la última vez que pisó suelo español fue en 2006, en la Sala Razzmatazz de Barcelona, ante apenas 2.000 personas, presentando Late Registration.
Dos décadas después, el contexto no podría ser más distinto, y no solo por el tamaño del recinto sino por su situación como figura pública internacional, volviendo como un artista consagrado y uno de los más influyentes del siglo XXl, aunque su carrera se haya visto opacada con múltiples escándalos estos últimos años.
Un estadio para una gira llena de altibajos por Europa
El concierto forma parte de su gira mundial Ye Live Concert Tour, que también recorre otras ciudades europeas como Arnhem, Reggio Emilia o Marsella. Madrid será su única parada en España, en un estadio con capacidad para decenas de miles de espectadores que en los últimos años se ha convertido en sede habitual de grandes producciones internacionales.
Pero el tour arrastra un problema serio: varias fechas se han cancelado o vetado a lo largo de 2025 y 2026. Reino Unido denegó la entrada a Kanye West y forzó la cancelación de su show en el Wireless Festival de Londres, con el respaldo del propio primer ministro. Polonia suspendió su concierto en Chorzów. Suiza vio cómo el FC Basilea se negaba a ceder su estadio. A la lista se suman Francia, Corea del Sur, Brasil y Bratislava. El motivo, en todos los casos, es el mismo: su historial de declaraciones antisemitas y de apología del nazismo.
Por otra parte, sigue a vista de todos su enorme influencia y poder de movilización. En Turquía ha conseguido batir el récord de el concierto más multitudinario de todos los tiempos en un estadio aunando a más de 118.000 personas en Estambul rememorando todos sus clásicos en un alarde de poderío mediático al alcance de muy pocos.
De la esvástica a la disculpa: los años más oscuros de Ye
Para entender por qué cada concierto de esta gira se ha convertido en un debate público, hay que mirar atrás. La ruptura de Kanye con Adidas en 2022, tras sus comentarios de odio, fue solo el principio. En febrero de 2025 publicó en X mensajes declarándose nazi y admirador de Hitler, y llegó a vender camisetas con una esvástica.
En mayo de ese mismo año lanzó una canción titulada Heil Hitler, lo que llevó a Australia a cancelarle el visado y convertirse en el primer país en vetar a un artista de su magnitud únicamente por discurso de odio.
A esto se suman varias demandas legales, entre ellas deudas millonarias y problemas por uso no autorizado de samples. En enero de este año, sin embargo, el rapero publicó una extensa disculpa en The Wall Street Journal en la que atribuía parte de su comportamiento a un episodio maníaco relacionado con su trastorno bipolar que fue agravado por distintas etapas de adicción al oxido nitroso. En la carta de disculpa asegura: «No soy nazi ni antisemita, amo a los judíos». Poco después retiró las referencias antisemitas de su último álbum, que pasó de titularse Cuck a Bully.
Kanye West: un legado imposible de ignorar
Antes de las portadas por sus declaraciones, Kanye West ya era uno de los artistas más premiados y determinantes de su generación: 24 premios Grammy, más de 100 millones de discos vendidos y una racha de álbumes, The College Dropout, Late Registration, Graduation, 808s & Heartbreak, My Beautiful Dark Twisted Fantasy, entre muchos otros, que la crítica considera, casi sin excepción, entre lo mejor que ha dado el hip-hop en este siglo.
Y sobre el escenario, la gira actual lo demuestra sin necesidad de palabras. El montaje que ha llevado por Europa que es el mismo que se espera en Madrid, gira en torno a un enorme globo terráqueo giratorio situado en el centro del estadio que proyecta una réplica hiperdetallada de la Tierra girando sobre sí misma mientras Kanye West actúa encima.
Rodeado de un sistema de sonido envolvente de 360 grados, drones y láseres, el efecto visual ha sido descrito por quienes lo han vivido en sus actuaciones por Europa como una de las puestas en escena más imponentes y ambiciosas jamás concebidas para un concierto en vivo.

Un concierto de Kanye West que, de momento, sigue adelante
Con la preventa ya cerrada y gran parte de las entradas vendidas, el show del 30 de julio se perfila como uno de los conciertos más comentados del verano musical en España. El repertorio promete recorrer clásicos como Stronger, Heartless, Power o Runaway, junto a material de su reciente álbum Bully y su más reciente aún Bully Deluxe.
Ye no llega a Madrid solo como una leyenda del hip-hop de los 2000: llega como una de las figuras más divisivas de la música contemporánea, con un pie en el escenario y otro en la controversia pero con un espectáculo acorde a su legado.
