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DJ Kool Herc y Coke La Rock
DJ Kool Herc y Coke La Rock, dos de las figuras fundamentales en los primeros pasos del hip-hop en el Bronx. Fotografía: Bigtimepeace / Wikimedia Commons.

¿En qué momento una fiesta deja de ser una fiesta y empieza a convertirse en algo mucho más grande? Es difícil poner una fecha exacta al nacimiento del hip-hop. El 11 de agosto de 1973 se ha quedado como uno de esos días que aparecen siempre que se habla de su origen, pero lo que ocurrió aquella noche en el Bronx no salió de la nada.

Llevaba tiempo gestándose en las calles, en las fiestas, en los discos y, sobre todo, en una generación que necesitaba encontrar su propia manera de expresarse. Lo curioso es que nadie estaba pensando en crear una cultura que acabaría dando la vuelta al mundo. Simplemente estaban haciendo lo que tenían a mano. Y funcionó.

El Bronx de los años 70 no era precisamente un lugar fácil para el nacimiento del hip-hop

Para entender el por qué el nacimiento del hip-hop apareció allí hay que entender un poco el contexto. El Bronx atravesaba una situación económica y social bastante complicada durante los años 70. Muchos jóvenes crecían rodeados de problemas que no tenían una solución sencilla y con pocas opciones para ocupar su tiempo.

Las fiestas callejeras se convirtieron en una salida. Las famosas block parties juntaban a vecinos y jóvenes en calles, patios y espacios comunitarios. La música era el centro, pero también lo era estar juntos. No hacía falta pagar una entrada ni entrar en un club. Bastaba con que alguien consiguiera un buen equipo y unos cuantos discos. Y ahí los DJs empezaron a tener un papel cada vez más importante.

Bronx Años 70
Una vista del Lower Bronx durante la década de 1970, el contexto urbano en el que comenzaron a crecer las primeras fiestas y expresiones de la cultura hip-hop. Archivo: National Archives and Records Administration / Wikimedia Commons

DJ Kool Herc entendió algo que otros estaban pasando por alto

Clive Campbell, más conocido como DJ Kool Herc, había nacido en Jamaica y llegó posteriormente a Nueva York. Su experiencia con los sound systems jamaicanos tuvo bastante influencia en su forma de montar aquellas fiestas. Kool Herc se fijaba especialmente en los breaks de las canciones de funk. Eran esos pequeños momentos en los que desaparecía buena parte de la melodía y la batería y la percusión se quedaban prácticamente solas.

Los bailarines esperaban esos segundos. Kool Herc pensó que, si eran precisamente esos segundos los que más gustaban, podía hacer que durasen más. Empezó a utilizar dos copias del mismo disco para pasar de una a otra y repetir el fragmento. Así conseguía alargar el break y mantener a los bailarines dentro de ese momento durante mucho más tiempo. Parece una idea bastante sencilla ahora, pero cambió la forma de utilizar un disco. Y de ahí saldrían muchas cosas.

Kool Hércules Hip-Hop
DJ Kool Herc en Nueva York, 2006. Fotografía: Richard Alexander Caraballo / Minusbaby, CC BY 3.0.

Nacimiento del hip-hop: un 11 de agosto de 1973 irrepetible

El nacimiento del hip-hop tiene una fecha importante. Ese día, Kool Herc y su hermana Cindy Campbell organizaron una fiesta en el 1520 de Sedgwick Avenue, en el Bronx. La fecha se ha convertido en una especie de cumpleaños simbólico del hip-hop. Pero decir que el hip-hop nació exactamente ese día sería quedarse demasiado corto. La cultura ya estaba tomando forma y siguió desarrollándose durante los años posteriores.

Lo importante de aquella fiesta no fue que alguien pronunciara la palabra “hip-hop” y todo empezara de repente. Fue que muchas de las ideas que terminarían formando parte de esa cultura estaban encontrando un mismo espacio. El DJ, los bailarines, el micrófono y la calle.

Los bailarines también tenían mucho que decir

Mientras los DJs buscaban la manera de hacer que los breaks duraran más, los bailarines empezaban a desarrollar sus propios movimientos. El baile no era simplemente algo que ocurría mientras sonaba la música. Formaba parte de la propia competición y de la identidad de aquellas fiestas.

De ahí terminaría desarrollándose el breaking. Con los años, aquello que había crecido en las calles del Bronx llegaría a escenarios de todo el mundo y, en 2024, incluso a los Juegos Olímpicos de París. Es bastante difícil imaginar un recorrido más grande para algo que empezó en una fiesta de barrio.

Breakdance Hip-Hop
Un bailarín participa en un cypher de breaking en el Bronx durante la celebración del 30 aniversario de Rock Steady Crew, en 2007 – Fotografía: NexusMoves / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Los primeros MCs tenían una función bastante diferente a la que asociamos hoy con un rapero. Animaban al público, presentaban al DJ, lanzaban frases y mantenían viva la fiesta. Poco a poco empezaron a aparecer rimas más trabajadas y una forma distinta de utilizar la voz.

La palabra empezó a tener ritmo y el rap fue creciendo. Por eso hip-hop y rap no deberían utilizarse como si fueran exactamente lo mismo. El rap terminó siendo una de las expresiones musicales más importantes dentro del hip-hop, pero la cultura era bastante más amplia.

Una pared también podía formar parte de la música

El graffiti completaba otra parte de aquel universo. Los trenes y las paredes del Bronx empezaron a llenarse de nombres, firmas y estilos. Para muchos artistas, pintar era otra forma de hacerse visibles en una ciudad en la que no siempre era fácil encontrar un espacio para hacerlo. Eso es algo que me parece especialmente importante para entender el hip-hop. No se trataba únicamente de hacer canciones, era bailar, pintar, pinchar discos, hablar, competir y, en general, encontrar una forma de decir “estoy aquí”.

Graffiti Nacimiento del Hip-Hop
Graffiti en el Bronx, una de las expresiones visuales que terminó formando parte de la cultura hip-hop. Fotografía: Montserrat Boix / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Nacimiento del hip-hop: cuatro elementos que terminaron siendo una cultura

Con el tiempo se empezó a hablar de los cuatro elementos más conocidos del hip-hop: DJing, MCing, breaking y graffiti. Pero tampoco aparecieron como cuatro piezas perfectamente ordenadas desde el principio. Fueron evolucionando juntas, influyéndose unas a otras y creciendo alrededor de las mismas fiestas y comunidades.

El DJ necesitaba que la gente bailara, el bailarín necesitaba música, el MC necesitaba un público y el graffiti encontraba otro espacio donde dejar una identidad. Todo estaba conectado. Y probablemente por eso el hip-hop acabó siendo mucho más que un género.

De las fiestas a los discos con el nacimiento del hip-hop

Durante sus primeros años, el hip-hop funcionaba sobre todo en directo. Las fiestas eran el lugar donde realmente ocurría. Después empezó a circular mediante cintas, radio y clubes. En 1979 llegó uno de los momentos que ayudaron a cambiarlo todo: The Sugarhill Gang publicó “Rapper’s Delight”.

No fue la primera canción de rap, pero sí ayudó a demostrar que aquello podía convertirse en un éxito comercial y llegar a personas que nunca habían estado en una fiesta del Bronx. A partir de ahí, el hip-hop empezó a salir de Nueva York. Y ya no iba a volver a ser únicamente una cultura de barrio.

Nacimiento del Hip-Hop
1520 Sedgwick Avenue, en el Bronx, uno de los lugares vinculados al nacimiento del hip-hop y a las primeras fiestas de DJ Kool Herc. Fotografía: Bigtimepeace / Wikimedia Commons.

El sampling cambió también la manera de escuchar

Otra de las grandes aportaciones para que se diera el nacimiento del hip-hop fue aprender a mirar hacia atrás. Los productores empezaron a utilizar fragmentos de canciones anteriores, especialmente de funk y soul, para construir nuevas composiciones.

James Brown se convirtió en una de las figuras más sampleadas de la historia del género. También Marvin Gaye, The Isley Brothers, Parliament, Funkadelic o Curtis Mayfield dejaron una huella enorme.

Y esto tiene algo bastante bonito. La música anterior no desaparecía, se reutilizaba. Una batería podía convertirse en otra canción. Una voz podía aparecer años después en otro contexto. Un pequeño fragmento podía terminar siendo más reconocible para una generación que la canción original. El hip-hop convirtió el pasado en materia prima.

Cuando hablamos del origen del hip-hop, el nombre de DJ Kool Herc aparece siempre, y con razón. Pero una cultura así no podía depender de una sola persona. Afrika Bambaataa fue fundamental para organizar y expandir la cultura. Grandmaster Flash llevó el DJing a un nivel técnico mucho mayor y Grand Wizzard Theodore desarrolló el scratch. Después llegarían muchos más nombres. El hip-hop fue creciendo porque cada persona añadía algo. Y eso explica bastante bien por qué es tan difícil decir quién “inventó” realmente el hip-hop.

Lo que empezó en el Bronx terminó cambiando la música mundial

Durante los años 80 y 90, el hip-hop se convirtió en una de las fuerzas culturales más importantes de Estados Unidos. Run-DMC, Public Enemy, LL Cool J, Beastie Boys, Tupac, The Notorious B.I.G., Nas, Wu-Tang Clan, Dr. Dre, Snoop Dogg y muchísimos otros artistas hicieron que aquella cultura creciera hasta convertirse en una industria enorme.

Después cruzó el océano y empezó a crecer en escenas muy diferentes a la que lo vio nacer. Llegó a Europa, a España y terminó mezclándose con el pop, la electrónica, el reggaetón, el trap o el drill. Incluso artistas que hoy asociamos directamente con el mainstream siguen bebiendo de esa cultura, como demuestra la evolución del rap y el hip-hop en figuras como Drake.

Más de 50 años después, la fiesta sigue

Quizá lo más curioso de todo sea pensar que nadie sabía hasta dónde iba a llegar aquello. Kool Herc no estaba intentando construir una industria musical, los bailarines no estaban pensando en los Juegos Olímpicos, los primeros MCs no sabían que estaban poniendo las bases de una de las formas de música más importantes de las siguientes décadas. Simplemente estaban haciendo algo que les gustaba.

Y eso, precisamente, es lo que más me interesa del nacimiento del hip-hop. No nació siendo enorme, nació pequeño. En una calle, en un barrio y dentro de una comunidad que encontró una forma diferente de hacer ruido cuando probablemente no tenía demasiados espacios para ser escuchada. Más de cinco décadas después, aquel ruido sigue sonando. Y esa es la mejor prueba de que algo realmente cambió aquella noche.

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