Este viernes 28 de agosto, Madrid se ha convertido en el escenario de un ritual que ha rendido pleitesía a su deidad particular: The Weeknd. Abel Tesfaye, el hombre detrás del pseudónimo, inauguraba su paso por nuestro país con su primer concierto en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid. Le seguirán dos conciertos más este fin de semana, y una última cita el 1 de septiembre en el Olímpico de Barcelona.
Así, el cantante canadiense —el tercer artista con más oyentes en Spotify (115 millones de oyentes mensuales) y autor de Blinding Lights, la canción más escuchada de la historia de la plataforma— aterrizaba en España con su tour After Hours Til Dawn. La gira, que ha recorrido ya tres continentes, ha superado los mil millones de dólares y es la tercera más lucrativa de la historia. Concluirá el 5 de noviembre en el Estadio Nacional Bukit Jalil, en Malasia.
Playboi Carti, el telonero que precalentaba al Metropolitano
El Estadio Riyadh Air Metropolitano abría sus puertas puntualmente a las 17:00 h, anticipando lo que sería una noche inolvidable en la capital. Entre los asistentes se palpaba la emoción reflejada tanto en sus rostros, como en sus estilismos. El negro, plateado, dorado y granate inundaban el estadio, demostrando la entrega de los asistentes a la estética que The Weeknd ha defendido a lo largo de su carrera.
En el escenario, una figura dorada con cuerpo femenino fulminaba con la mirada al público desde lo alto. Un personaje futurista y daftpunkeriano que es ya uno de los protagonistas indiscutibles de la escenografía del tour.
A las 19:30 h, Playboi Carti hacía su aparición en el escenario, ante un Metropolitano todavía algo desangelado. Acompañado de fuego, niebla y láseres, comenzaba fuerte con Fein, que hacía botar a la pista en un ligerísimo eco de la locura del Utopia Tour de Travis Scott. El rapero continuaba con temas tan conocidos como Sky, Popular y la mítica Timeless, que más tarde volvería a interpretar como invitado de The Weeknd.
Madrid rinde pleitesía a una estrella
Media hora más tarde, la escultura dorada rotaba para mirar de frente al escenario, momento en el que comenzaba la música y, bajo el rugido del público, un séquito de bailarines ataviados con capas rojas y máscaras aparecía en el escenario. Una pantalla gigante presidiendo el escenario despertaba de su letargo para mostrarnos un espectáculo en alta definición.
Segundos después, The Weeknd hacía su aparición estelar, y también oculto bajo una máscara, abría el concierto con Baptized in Fear, tema de su último álbum Hurry Up Tomorrow (2025). El artista de Toronto continuaba con Open Hearts y Wake Me Up, ante un Metropolitano hechizado por la presencia de The Weeknd, quien hacía una pausa para saludar con un «Hola, Madrid» e invitaba al público a cantar con él.

Tras este comienzo, Abel Tesfaye desataba la locura con After Hours, Starboy y Heartless, tres de sus temas más míticos. En estos temas, The Weeknd ya demostraba su gran talento musical, con una energía y unas armonías impresionantes que no decayeron en ningún momento.
De The Weeknd a Abel Tesfaye
Tras este trío de temazos, The Weeknd por fin se quitaba la máscara ante el rugido ensordecedor de la multitud, una escena que recordaba a los comienzos de su carrera. Seguía su show con Faith, Cry For Me y São Paulo, momento en el que los visuales tomaban el control para mostrar en la pantalla una ciudad multicolor que bailaba al ritmo de esta fiesta.
The Weeknd se convertía así en Abel Tesfaye y, tras armarse con sus gafas de sol, se acercaba a la plataforma central y entonaba los primeros versos de Until We’re Skin & Bones, y, siguiendo con Take My Breath y Sacrifice, subía los decibelios del espectáculo. Continuando con How Do I Make You Love Me?, Eva y Can’t Feel My Face, seguía avanzando por la plataforma acercándose al público, que sentía cada vez más su cercanía.

El concierto continuaba con temas como Lost in the Fire, Often e I Was Never There, y seguía demostrando su poderío vocal y su energía incansable, que servían de antecedente para un punto de inflexión tanto en el concierto como en su discografía: The Hills. La canción se acompañaba con unos visuales que ahora mostraban la ciudad en llamas, un calor que se trasladaba al Metropolitano con unas columnas de fuego que subían la temperatura.
Playboi Carti, un homenaje a las stargirls y el amor por sus fans
Tras esta explosión de energía, The Weeknd no bajaba el ritmo al invitar a Playboi Carti al escenario para interpretar junto a él Timeless y Rather Lie, dos temas imparables.
Después llegaba el momento de dirigirse a sus stargirls madrileñas, a las que dedicó Creepin’, Niagara Falls, One of the Girls, Stargirl Interlude y Out of Time. La ciudad quedaba destruida para mostrar ahora un agujero negro que se la tragaba sin piedad.
Con un ambiente más íntimo, demostraba su faceta más romántica acercándose a los fans para interactuar con ellos. Lanzando la pregunta: «Os quiero, pero, ¿me queréis vosotros a mí?», continuaba con I Feel It Coming, Die For You y Is There Someone Else?, temas que ponían en pie a los pocos que todavía permanecían sentados.

The Weeknd en Madrid: el legado imborrable de quien define una generación
Tras más de hora y media de concierto, The Weeknd encaraba la recta final de este espectáculo regalando a sus fans Call Out My Name, en una actuación casi mística. Con su séquito de bailarines rodeando su figura y el estadio al completo coreando las letras, seguía con The Abyss y Professional. En el escenario, una supernova engullía la ciudad, sensación que traspasó la pantalla con Save Your Tears y Less Than Zero.
Con una energía incombustible y unas armonías irreales, el concierto alcanzó el clímax cuando entonó los primeros versos de Blinding Lights a capella ante un estadio eufórico. Tras Without a City, The Weeknd recordaba sus inicios con House of Balloons, momento en el que unos globos gigantes coronaron la pista y enloquecieron al público.
En un estado de éxtasis, llegaba el final con Moth to a Flame. Fuego, globos, fuegos artificiales, unas alas en llamas que le envolvían desde la pantalla y una energía inigualable, Abel Tesfaye despedía a sus músicos y se despedía de nosotros con un solo de guitarra y una firma a la cámara que evidenciaba su estatus de estrella.
Un concierto que reafirma a The Weeknd como uno de los más grandes de su época, con una legión de fans fieles tras más de quince años sobre los escenarios, y una voz y una discografía que quedarán para siempre en la historia musical. The Weeknd nos dice que nos quiere pero, sin duda, nosotros le queremos mucho más.
