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‘El Cuatro’ de Pablo López Portada Disco
Portada de ‘El Cuatro’, nuevo álbum de Pablo López - Fuente: Instagram ( @pablolopezmusic )

Sí, grítalo fuerte Pablo. Este día es tuyo, tuyo. Después de casi seis años desde UNIKORNIO Once Millones De Versos Después De Ti, publicado el 17 de diciembre de 2020, Pablo López vuelve a abrir una puerta que llevaba demasiado tiempo esperando. El 17 de septiembre de 2026 no llega simplemente un disco nuevo: llega una parte de su historia que llevaba años buscando la forma de salir.

El Cuatro de Pablo López ya pertenece al mundo. Y lo más bonito es que, para llegar hasta aquí, el artista haya tenido que volver precisamente al lugar donde todo empezó: cuando todavía era pequeño.

‘El Cuatro’ de Pablo López: volver a donde todo tenía sentido

El título no es una cifra puesta al azar. El Cuatro nace de una historia de infancia. Cuando Pablo regresaba a casa y le preguntaban dónde vivía, su respuesta era sencilla: “en El Cuatro”.

Una frase pequeña para una persona pequeña que, muchos años después, termina convertida en el nombre de un disco. El niño que respondía aquello todavía aparece entre estas canciones, aunque ahora lo haga desde una mirada adulta.

El Cuatro de Pablo López funciona como una especie de regreso. No para quedarse allí, sino para mirar desde el presente a esa versión de uno mismo que todavía no sabía todo lo que iba a ocurrir.

El álbum reúne 11 canciones, aunque dos de ellas ya habían empezado a contar esta historia antes: El Niño Del Espacio y Esdrújula. Ahora encuentran su lugar dentro de un relato mucho más amplio.

‘El Cuatro’ de Pablo López
Pablo López en El Hormiguero – Fuente: Instagram ( @elhormiguero )

Un cuarto que también es una edad

El cuatro tiene varias puertas dentro del propio disco. Es aquella casa de la infancia, pero también una edad concreta y, de alguna manera, un punto de partida.

También puede entenderse como un homenaje a los cuatro discos anteriores que construyeron el camino de Pablo López hasta llegar aquí. Cuatro trabajos que forman parte de una carrera en la que cada etapa ha dejado algo detrás antes de abrir la siguiente.

Por eso el título parece tener más peso cuanto más se piensa en él. El Cuatro no habla únicamente de un número. Habla de origen, memoria y recorrido.

Y en medio de todo aparece Levanta, una de las canciones del álbum, con ese patio al que Pablo vuelve desde la música. El mismo patio que puede sentirse como un lugar físico, pero también como ese espacio mental al que uno regresa cuando necesita recordar quién era antes de aprender a ser quien es.

‘El Cuatro’ de Pablo López y la rabia de hacerse mayor

El cierre del disco lo pone Sapiens. Y resulta difícil pensar en un título más apropiado para terminar una historia que empieza mirando a un niño.

El ser humano quiere crecer desde pequeño. Quiere tener más edad, más libertad, más respuestas. Luego llega ese momento en el que descubre que crecer también significa perder algunas cosas que antes parecían insignificantes.

De ahí nace ese “a la rabia del verano que me hice mayor”, una frase que resume una contradicción bastante humana: pasar años deseando ser adulto para terminar echando de menos la libertad de no serlo.

Pablo López parece entender esa contradicción y no intenta resolverla. Simplemente la coloca encima de una melodía y deja que respire.

Un diario que acaba de abrirse

El Cuatro de Pablo López se siente como un diario porque no intenta contar únicamente quién es ahora. También recupera quién fue, qué soñaba, qué ha perdido por el camino y qué sigue conservando.

El Niño Del Espacio mira hacia esa parte más pequeña. Levanta vuelve a lugares que todavía permanecen dentro. Sapiens cierra el círculo mirando de frente a la edad adulta. Entre unas canciones y otras, el disco construye una conversación entre varias versiones de una misma persona.

Ese es el verdadero viaje de El Cuatro: hacerte pequeño mientras escuchas y, al mismo tiempo, recordarte todo lo que has crecido.

Después de tantos años esperando este momento, el álbum ya no es solamente de Pablo. También pertenece a quienes han seguido ahí, a su círculo, a quienes han remado contra viento y marea y a quienes esperaban volver a escuchar algo nuevo suyo.

La vida siempre parece guardar algo debajo de la manga. Esta vez le tocaba a Pablo López sacar un cuatro del dado. Y sí, Pablo: este día es tuyo. Tuyo.

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