Los últimos lanzamientos de John Põ parecen compartir algo más que una estética similar. Xin Xin Xin, AAA y SIN TRAMPAS muestran una faceta más relajada y atmosférica del artista, acompañada de una identidad visual marcada por los espacios amplios y una sensación de calma. ¿Son estas canciones las primeras pistas de una nueva etapa?
Una nueva etapa que se escucha antes de verse
En los últimos meses, John Põ parece haber encontrado una forma distinta de presentar su música. Sus lanzamientos más recientes transmiten una sensación más pausada, con producciones que dejan espacio para que cada elemento se desintegre más y genere la sensación de estar en una atmósfera cada vez más alejada de la inmediatez que suele acompañar a un single.
Esta transformación también se percibe en lo visual. Las portadas de Xin Xin Xin, AAA y SIN TRAMPAS comparten una estética marcada por los espacios abiertos, donde se aprecian escenas sencillas y una sensación de calma que parece acompañar al nuevo sonido del artista.

Tres canciones, una misma dirección
Si hay algo que llama la atención al observar los últimos trabajos de John Põ, es la continuidad que parece existir entre sus lanzamientos más recientes. Xin Xin Xin, AAA y SIN TRAMPAS no son necesariamente canciones iguales, pero sí comparten una atmósfera que hace pensar en una misma dirección artística.
Frente a una propuesta más inmediata y comercial en la que solíamos ver ubicado al artista, aunque cada vez menos, estos tres temas parecen conceder mayor importancia al ambiente y a las sensaciones. Ya se vio en el Subsónico Fest como este tipo de canciones tenían mucho que ver en esta nueva imagen.
Hay algo más espacioso en ellos, como si las canciones y la música necesitaran ocuparlo todo y ya no se encontrara otro tipo de vacío como parte de su identidad, dando pie a hacer lo que el artista realmente lleva dentro, su mundo personal y único.
Esa sensación también se traslada a la parte visual. Las portadas mantienen una estética reconocible, con composiciones abiertas y espacios que transmiten una sensación casi íntima y acogedora. Más que funcionar únicamente como imágenes independientes, parecen formar parte de un mismo universo. Es precisamente ahí donde empiezan las preguntas. Cuando tres lanzamientos consecutivos comparten determinadas decisiones sonoras y visuales, resulta difícil no preguntarse si detrás existe una idea común.
¿Y si todo esto forma parte de algo más grande?
La continuidad entre estos lanzamientos abre una posibilidad que, por ahora, sigue siendo solo eso: una posibilidad. ¿Y si Xin Xin Xin, AAA y SIN TRAMPAS no fueran únicamente singles independientes, sino pequeñas piezas de una etapa que todavía no hemos terminado de descubrir?
La idea de un nuevo proyecto no sería extraña teniendo en cuenta el cambio que parece estar produciéndose alrededor de John Põ. El sonido, la estética y la forma de presentar sus últimos temas parecen reflejar poco a poco la creación de ese universo propio, pausado y más personal, evadiéndose cada vez más de la estética pautada y los ritmos duros. Sin embargo, todavía no hay una confirmación de que estas canciones formen parte de un álbum. Por eso, más que hablar de un proyecto anunciado, quizá sea más interesante observarlas como pistas de hacia dónde podría estar llevando su música.
Y es precisamente esa incertidumbre la que hace que sus últimos movimientos resulten especialmente interesantes. Si este camino termina desembocando en un proyecto más largo, estas canciones podrían terminar funcionando como los primeros pasos de una etapa completamente nueva, donde el artista se va sentir más en su espacio que nunca.

Un John Põ más íntimo
Más allá de preguntarnos si existe un proyecto detrás de estos lanzamientos, hay algo que sí parece evidente: la música de John Põ está dejando más espacio a la intimidad.
AAA, Xin Xin Xin y SIN TRAMPAS se mueven por lugares más relajados, donde las canciones parecen buscar menos la inmediatez y más la creación de una atmósfera. Es una música que invita a escuchar acompañada de unos ritmos tranquilos y agradables donde el oyente busca quedarse un poco más dentro de ella. Además, esta sensación encuentra un reflejo en su identidad visual. Los espacios amplios de sus últimas portadas transmiten calma y cierta sensación de refugio, como si cada lanzamiento formara parte de una habitación diferente dentro del mismo universo. John Põ no parece estar buscando llenar el espacio, sino aprender a utilizarlo.
Una vuelta a los orígenes de John Põ
Pese a sonar diferente, también parece conectar con el John Põ de sus comienzos. Canciones como No es lo mío o Todo lo que toco se parte mostraban una faceta más personal, relajada y difícil de encajar en una fórmula concreta.
Pero esa sensación no queda reflejada únicamente en esos dos temas. Bitxes Calling, Harry y su varita y otros de sus primeros lanzamientos también forman parte de ese universo más relajado y particular que, escuchado ahora junto a Xin Xin Xin, AAA o SIN TRAMPAS, parece volver a aparecer.
Hay algo especialmente reconocible en esas canciones: no parecen tener tanta prisa por llegar a ningún sitio. Se apoyan en pequeños detalles y en una forma de hacer música que se siente más cercana al artista que a una fórmula pensada para funcionar fuera de su propio universo. Quizá por eso sus últimos lanzamientos resultan tan curiosos. No parece que John Põ esté simplemente cambiando de sonido, sino recuperando algunas de las sensaciones que ya estaban presentes al principio de su trayectoria y llevándolas a un lugar diferente.
Un espacio todavía por descubrir
Por ahora, no sabemos qué hay detrás de esta nueva dirección de John Põ, ni si Xin Xin Xin, AAA y SIN TRAMPAS acabarán formando parte de algo más grande. Lo que sí parece claro es que existe una conexión entre su presente y aquel sonido más íntimo de sus primeros años.
No se trata de volver al pasado, sino de llevar todo lo aprendido hasta ahora a un lugar nuevo. Y mientras John Põ sigue dejando pistas, solo queda esperar para descubrir qué termina ocupando ese espacio que ha empezado a construir.
