¿Qué les impide a los jóvenes soñar? Quizás muchas veces somos nosotros mismos los que pensamos demasiado en si algo es posible o no, pero la realidad es que nadie tiene más capacidad para imaginar algo grande que alguien que todavía está construyendo su camino.
La música está llena de historias de personas que un día decidieron dar ese primer paso. Y Zaragoza también está llena de ellas. Una ciudad con muchísimo talento, pero que durante años no siempre ha tenido el reconocimiento que merece dentro del panorama musical nacional. Por eso mismo, muchos artistas de aquí sienten algo especial con su tierra: esa sensación de saber de dónde vienen, de valorar lo suyo y de entender que, aunque el mundo de fuera tarde en mirar, primero hay que creérselo uno mismo. Izarbe es una de esas personas que nunca dejó de hacerlo.
Desde pequeña, la música siempre ha estado presente en su vida. Una pasión que ha crecido con ella y que también ha estado acompañada por dos personas fundamentales en este camino: sus padres, Nano Pérez y Begoña Millán. Porque detrás de muchos sueños hay algo que no siempre se ve, y es tener a alguien que te apoye cuando todavía no sabes hasta dónde puedes llegar.
Durante años, Izarbe guardó canciones. Guardó historias, emociones y momentos convertidos en letras que todavía no habían encontrado el momento de salir al mundo. Esas cartas que tenía dentro poco a poco fueron cogiendo forma hasta convertirse en su primer proyecto: “Nuevas Puertas”.

El primer paso de una historia que acaba de empezar para Izarbe
El primer golpe sobre la mesa llegó con “6AM”, su primera canción publicada, que actualmente supera las 20.000 reproducciones en Spotify. Una cifra más que destacable para una artista que estaba empezando a mostrar quién era y qué quería contar.
Después llegó “Cartas de Amor”, un tema mucho más personal donde Izarbe enseñaba una parte más profunda de ella. El videoclip acompañaba esa idea de reencontrarse con personas importantes, con recuerdos y con esa versión de uno mismo que muchas veces dejamos atrás mientras seguimos avanzando.
El tercer adelanto fue “Nuevas Puertas”, la canción que terminó dando nombre al EP y que representa bastante bien el momento en el que se encuentra la artista: abrir caminos, aceptar lo que venga y entender que cada experiencia forma parte del proceso.
El 19 de junio llegó el momento de completar la historia con dos canciones nuevas: “Quemar-me” y “Último Día”. Dos piezas que terminan de cerrar un proyecto donde Izarbe no busca simplemente presentar canciones, sino mostrar una parte de ella que llevaba mucho tiempo esperando salir.

La sensibilidad también forma parte del camino
Quizás lo más curioso de Izarbe es que viene de un entorno musical donde el rock siempre ha tenido mucho peso. Sus padres son una referencia de ese sonido más clásico, pero ella ha encontrado su propio espacio desde un lugar mucho más emocional y cercano.
Y eso también es importante. La sensibilidad no debería verse como una debilidad. Al contrario, es una de las cosas más humanas que existen.
“Nuevas Puertas” habla precisamente de eso: de abrirse, de sentir, de equivocarse y de seguir caminando aunque no sepas exactamente qué habrá al otro lado.
Zaragoza también tiene historias que contar
Izarbe presentó este proyecto en Espacio H junto a Heraldo de Aragón y también en Casetas, el lugar que la ha visto crecer desde pequeña. Un momento especialmente simbólico: verla cantando sus propias canciones, en su tierra, con su padre acompañándola con la guitarra.
Porque al final los sueños también necesitan momentos así. Momentos donde miras atrás y entiendes todo lo que ha pasado hasta llegar ahí.

“Nuevas Puertas” no es solo el primer EP de Izarbe. Es la primera huella de una artista que llevaba años preparando este momento.
Para todas esas personas que sueñan con dedicarse a la música, quizás la historia de Izarbe sirve como recordatorio: no importa demasiado de dónde vengas si realmente tienes algo que contar.
Zaragoza sigue demostrando que tiene talento, y artistas como Izarbe ayudan a que desde fuera también se empiece a mirar hacia aquí. Porque a veces una nueva puerta no aparece delante de ti. A veces tienes que ser tú quien decida abrirla.
