King Gizzard & The Lizard Wizard son conocidos por su eclecticismo y su constante experimentación, y aunque muchos los definen como una banda de rock, una vez más han vuelto a demostrar que no es así, rompiendo todavía más sus límites y adentrándose de lleno en el terreno del EDM (Electronic Dance Music). La banda más camaleónica de Australia (y puede que del mundo) ha vuelto a sorprender a la crítica musical con su álbum número 28.
Desde hace algunos años, los australianos han ido incorporando la electrónica poco a poco dentro de su sonido, tanto en directo como en estudio. Partiendo desde el synthpop de Butterfly 3000, han ido adentrándose cada vez más en este universo sonoro.
Su trabajo de electrónica progresiva, The Silver Cord, es el precedente directo de su nuevo álbum, ya que en ambos encontramos similitudes entre sus sonidos en algunas canciones, y además, ambos álbumes se caracterizan por incorporar diferentes estilos de electrónica. Pero esta vez, en Alien Metal se ha apostado por una electrónica más oscura, más dura, y más extravagante. Se trata de un álbum sin fin, ya que el final del último tema lleva al principio del primero, concebido así para escucharse en bucle infinitamente.

Universos sonoros creados y destruidos: la infinitud de la electrónica de King Gizzard
Según Stu Mackenzie, líder de los King Gizzard, Alien Metal es uno de sus álbumes más trabajados, ya que nunca habían descartado tanto material a la hora de grabar un disco. Sabiendo esto, merece la pena observar detenidamente lo que es este álbum. Los vocoder son un elemento central y le dan esa estética alien al sonido. Además, la banda ha diseñado todo el sonido del disco mediante el uso de sintetizadores modulares, siendo estos los protagonistas en sus shows de rave.
La filosofía del grupo a la hora de hacer electrónica consiste en tratar el sintetizador no como un instrumento, sino como un elemento que cumple una función muy concreta a la hora de generar el sonido. De esta manera, se pueden hacer infinitas modificaciones distintas mediante la combinación de distintos parámetros. Esto ha posibilitado la creación de un sonido propio y coherente para el álbum, sin renunciar a experimentar y cambiar constantemente entre estilos electrónicos.

Un viaje de sonido intergaláctico
El lanzamiento del álbum llegó después de tres singles: Level 5, Alien Metal y Kill For The Steel. En Level 5, la influencia de The Prodigy no puede ser más clara. En este breakbeat, caracterizado por su amen break tan cuadriculado, los King Gizzard nos dan una de las canciones más bailables del disco, que invita a moverse sin parar.
El tema homónimo del disco podría definirse como un techno melódico oscuro. Entre los cambios de pitch y el efecto trémolo en las voces, parece que al escuchar este tema estás en una especie de rave extraterrestre. Y no hay un mejor modo de definir lo que es Alien Metal en general, tanto la canción como el disco. Kill For The Steel probablemente sea uno de los temas más duros del disco, ya que podríamos ubicarlo dentro del industrial techno. Su ritmo hipnótico, ordenado y a la vez caótico, al que se le van sumando y restando capas, es su elemento más característico.
En el resto del disco nos encontramos un panorama bastante variado. Desde sonidos suaves que recuerdan a sus temas más house y synthpop, como en Superheavy, Supercritical, hasta vocales y synths que parecen inspirados en algunos trabajos de Daft Punk pero con una onda trance, como en Rapid Alpha Decay. Y no olvidemos Uqt, cuya composición recuerda mucho a Swan Song, de su anterior disco The Silver Cord.

Futurismo alienígena, luz y oscuridad
Se podría decir que la temática del disco va más allá de lo futurista y lo humano, pero que al mismo tiempo no olvida mencionar temas de rigurosa actualidad en nuestro mundo. Las letras del álbum son surrealistas, hablando de operaciones quirúrgicas (como la que sale en el videoclip de Level 5, el único del disco), repitiendo palabras ad infinitum, y haciendo referencias a diversos conceptos como las máquinas y su autonomía, las drogas, las guerras y el cómo en ellas muere gente por la obtención de recursos, o la propia inteligencia artificial.
El apartado visual del disco viene de la mano de Jason Galea, al igual que el arte visual del resto de sus discos. Se trata de un modelo 3D de una especie de alien-montaña diseñado digitalmente, que más tarde fue impreso y fotografiado por el propio Galea. Los visualizers de las canciones están hechas también por él a partir de esta impresión 3D, trabajando tanto en el vídeo como en la iluminación.
En definitiva, Alien Metal es un disco con bastantes capas, muy variado y que requiere un mínimo de atención para disfrutarlo como se merece. Un disco extraño, oscuro, rápido y futurista, pero que no sería lo que es sin sus destellos de luz y sus pausas. Una prueba más de que en 2026, decir que King Gizzard es una simple banda de rock psicodélico más, es quedarse excesivamente corto.
