María José Llergo lleva tiempo siendo de esas artistas que uno pone en rojo para seguir de cerca. Desde Ultrabelleza ya se veía venir algo grande y El Juego, su tercer álbum, confirma que la artista cordobesa no ha llegado hasta aquí por casualidad. Un disco maduro, pulido y con muchas capas que se van abriendo solas con cada escucha.
El Juego de María José Llergo: el rollout que lo explica todo
Antes de hablar del disco hay que hablar de cómo llegó. Cuando María José Llergo anunció El Juego, en su web apareció un juego interactivo que era prácticamente una versión del mítico juego de mesa electrónico Operación. A medida que ibas sacando componentes del cuerpo de la artista, te dejaba previews de canciones del álbum.
Parece una tontería pero no lo es. Es una forma muy original de conectar con los fans, de premiar la curiosidad y de anticipar el concepto del disco antes de que saliera una sola nota. Pocos artistas cuidan tanto la previa de su nueva era y en este caso formaba parte del mensaje: la vida como juego, el cuerpo como territorio, la identidad como algo que se construye pieza a pieza.
La presentación oficial en Fnac Callao siguió la misma lógica. María José Llergo apareció dentro de una caja de muñecas mientras sus fans escuchaban el álbum en primicia con auriculares de estudio. Una performance que no estaba puesta para hacer ruido en redes, sino para reforzar todo lo que el disco quiere decir.

¿Cómo suena la nueva obra de María José Llergo?
El Juego mezcla flamenco, electrónica ambiental, bolero y bachata con una naturalidad que no es fácil de conseguir. El flamenco sigue siendo el núcleo emocional del proyecto, pero aquí se notan las texturas y los ritmos que en una trayectoria anterior habrían resultado forzados. En ella no lo son porque tiene la raíz tan interiorizada que puede moverse a cualquier sitio sin perderla.
La presencia de su familia, de la memoria y del linaje flamenco se siente en varios temas del disco. No como decorado, sino como algo que forma parte de quién es la artista y que aparece con naturalidad cuando toca.
Los adelantos ya daban pistas de todo esto y fueron de lo mejor del proyecto. Escuchándolos ahora dentro del álbum cobran más sentido todavía.
Lo que dice el disco
El Juego no es un concepto forzado. Es una reflexión real sobre el tránsito hacia la vida adulta, sobre la pérdida de espontaneidad que viene con crecer y sobre la rigidez de las estructuras que nos vamos encontrando por el camino. El disco abraza el error, la contradicción y la vulnerabilidad sin pretender resolverlos.
Ya lo dijo ella y también se lo puede decir uno mismo: la vida es un juego maravilloso de jugar. Son niveles, niveles y niveles. Se arriesga, se pierde, se gana. Pero el verdadero regalo es poder jugar la vida como uno quiere, girar la cabeza y ver a todo tu círculo jugando al mismo juego que tú.
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El veredicto
El Juego es un buen álbum de María José Llergo. No hay que compararlo con Ultrabelleza, son proyectos distintos que hablan de cosas distintas. Ultrabelleza era la belleza de las personas, este es ver la belleza en el juego de la vida. Cada uno en su sitio.
Igual no es un álbum para el recuerdo en una época tan saturada como la actual, pero se nota muy maduro y siempre que lo escuchas sacas una conclusión diferente. Eso no lo consigue cualquier disco. María José Llergo tiene además por delante una gira europea que la llevará por ciudades como Dublín, Londres, Berlín y Ámsterdam, entre otras. El disco merece escucharse antes de verla en directo.
