Dos vecinos charlan en uno de los bancos públicos del pueblo. Es agosto y hace más calor que el habitual. La pequeña localidad se llena el primero de mes, lo que significa que comienza la cuenta atrás para que vuelva a vaciarse y puedan conversar a los pies de la carretera sin tanto trajín de coches. Mantienen una conversación metafísica con silencios intercalados, hasta que llega una tercera vecina con el teléfono en la mano. Entre conversación y conversación, la música generada por IA ya forma parte de una realidad que también llega hasta los pueblos.
–¡Escuchad qué canción más bonita me han mandado!– dice, y apunta con el dedo a la conversación de Whatsapp que le ha enviado dicho audio.
Los dos prestan atención a la letra mientras ella tararea el nombre de los pueblos de la zona mencionados en la canción. Se emociona y llama la atención de su público cuando se distraen. Lo que acaban de reproducir es una canción hecha por inteligencia artificial, y seguramente no lo sepan.
Música generada por IA en las grandes listas
Apuntar visualmente a un elemento creado con IA es, en la mayoría de los casos de a pie, sencillo. Los usuarios han entrenado su ojo ante la sobresaturación de carteles con la misma estructura, tipografía y organización de contenidos. Soleá Kella, el pseudónimo de la inteligencia artificial que se ha colado esta semana en la lista oficial de Spotify Rap España, es a la vista una mujer de rasgos pulidos, tatuajes, y mirada segura. Las portadas de las 160 canciones que ha publicado solo en 2026 en su perfil oficial en la plataforma de streaming musical suman a su retrato el título en mayúsculas y cursiva, y en ocasiones mensajes motivadores al pie que terminan de vestir su identidad. La canción a la que se hace referencia es ‘Se Te Ve El Plumero’ y acumula casi 6000 reproducciones.

Sin embargo, distinguir el origen de una canción sin hacer una escucha crítica y en el contexto de una lista de reproducción, puede tender a confundir. El periodista musical Daniel Caballero hizo saltar la liebre a través de X y un artículo publicado en Revista Bando. El perfil de Soleá Kella está activo en Instagram desde octubre de 2025, aunque la primera canción de una voz femenina bajo ese pseudónimo aparece en marzo de 2026.
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La fábrica detrás de Soleá Kella
Todas las publicaciones en el perfil de Instagram de Soleá se hacen en colaboración de Art Prison Break, su productor. Antes de que la identidad de Kella fuera configurada, la cuenta registra canciones con timbre masculino, en los que la premisa de las letras y los sonidos registraban lo que más tarde sería la supuesta artista. Géneros como el flamenco o el rap han sido el gancho para acumular los 47.000 oyentes mensuales con los que se coló en la lista de rap español oficial de Spotify. Son las historias de «superación, libertad y vida», como describe Art Prison Break en su biografía de Instagram, las que atraen a algunos usuarios a preguntarse quién está detrás de las canciones.
Spotify, cuyas listas editoriales están curadas por «personas de carne y hueso» ha argumentado ante los medios que su equipo no detectó que se tratara de un contenido creado con inteligencia artificial, y cuando se dieron cuenta, la canción fue retirada de la lista. Hasta el momento, era el único perfil femenino incluido en Rap España.

Una etiqueta para distinguir lo real
El 13 de agosto, la plataforma en streaming anunció que a partir de septiembre, aparecerá una etiqueta de AI Persona «en algunos perfiles de artistas». En palabras de la plataforma, «esta etiqueta indicará que la identidad pública de un artista puede haber sido generada con IA y que no representa a una persona real».
La empresa asegura que no incluirá perfiles generados por inteligencia artificial ni en sus listas ni en sus recomendaciones algorítmicas. Sí que aparecerán en las listas personalizadas de los oyentes si siguen a perfiles con etiqueta de música generada por IA Persona. Por otro lado, aquellos perfiles cuya identidad pública parezca representar una identidad fotorrealista generada por IA serán revisados para aplicar dicha etiqueta. «Quienes escuchan en Spotify han sido claros: no quieren encontrarse con el perfil de un artista que parece ser una persona real para después descubrir que su identidad fue generada con IA», argumenta Spotify.
Con la canción ya retirada de la lista, en este momento hay cinco nombres femeninos entre las cincuenta canciones. Solo en una ocasión una rapera aparece en la lista sin colaborar con otro artista masculino. En este caso, se trata de la colaboración de Sara Socas y Santa Salut, ‘No Hard Feelings’. Por su parte, Lia Kali y Faenna aparecen en dos ocasiones junto a Reality y FERNANDOCOSTA, y Los Diozes y Delaossa, respectivamente. Jime también aparece en el puesto 19 junto a Al Safir.
Escepticismo visual
En la nueva era artificial, el escepticismo reclama la identidad imperfecta del ser humano. Mientras las aguas se agitaban en el panorama del rap español, en huelga de nuevo contra las grandes plataformas, el artista Wisin anunciaba la creación de la Universidad del Perreo, con sede en Cayey, Puerto Rico. La UDP, con el emblema imitando al latín ‘perreum et scientia’, impartirá lecciones como ‘Cátedras de Ritmo Aplicado’, ‘Historia del Reggaetón’ y ‘Epistemología del Flow’.
La estrategia promocional de sus próximos pasos ha engrosado la lista de los inscritos a la Universidad del Perreo a 500.000 personas. El proyecto ya cuenta con un perfil en plataformas musicales en el que colabora con artistas como DJ Nelson. Sin embargo, los patrones repetitivos en el diseño del escudo y la estructura de los copys (“El ritmo es el curriculum. La calle es el campus”; «Fundada en la tradición. Forjada en el ritmo») podrían despertar en el espectador el escepticismo en torno a la intervención humana.
Escudo y comunicado sobre la Universidad del Perreo – Vía Instagram (Wisin)
El panorama actual invita a dar pocas certezas por sentadas cuando la ficción se semeja más a la realidad que la propia realidad. La imperfección humana se ha convertido en el símbolo de advertencia ante las portadas fabricadas, la música generada por IA y los mansajes generalistas.
En los años en los que yo fui adolescente, los vecinos nos echaban la bronca por reproducir en bucle en Youtube la canción que un tipo había grabado desde la cárcel en una base robada a Justin Bieber. Al lado cantaba una nueva estrella del trap que a los oídos del oyente adulto todavía no sonaba a debí tirar más fotos de cuando te tuve, sino a letras explícitas a las que sus oídos no estaban hechos. Ellos, alarmados, intentarían intervenir para educar musicalmente a esa generación perdida sobrexpuesta al sexo que viene en camino de ser adulta. Los jóvenes que ya son adultos deberían clamar por sus vecinos y pedirles que, por favor, dejen de reproducir música generada por IA.



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