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Pablo Alborán Zaragoza
Pablo Alborán en el Príncipe Felipe de Zaragoza - TrackTreze ( Carolina Martínez )

Zaragoza no siempre necesita estar llena para que pasen cosas importantes. A veces no es el sold out, ni el número exacto de gente, ni la foto perfecta. A veces es simplemente la sensación de vivirlo al máximo. Y eso fue lo que dejó Pablo Alborán en el Príncipe Felipe.

El artista malagueño llegó a la capital aragonesa dentro de su gira “KM0 Global Tour”, su último proyecto y un disco que habla mucho de los caminos recorridos, de las raíces y de volver a esos lugares que forman parte de uno mismo. Desde las 21:00, el recinto ya empezó a teñirse de los colores protagonistas del show: el rojo y el blanco, una estética que acompañó toda la puesta en escena.

No fue un concierto completo con todo vendido, pero eso no impidió que la energía estuviera presente desde el primer minuto. Pablo salió al escenario entregado y con ganas de hacer de Zaragoza una parada especial dentro de esta nueva etapa.

Pablo Alborán Zaragoza
Pablo Alborán interprentando «Tabú» en Zaragoza – TrackTreze ( Carolina Martínez )

Un inicio marcado por las raíces de Pablo Alborán

El concierto arrancó con “ClickBait”, “Tabú” y “Quién”, tres canciones que sirvieron para poner en marcha un espectáculo donde la banda tuvo un peso fundamental desde el principio. Y es que Zaragoza también quiso devolverle ese cariño. Entre el público aparecieron incluso banderas del Málaga, gente viviendo el concierto a su manera, y al mismo tiempo una ciudad entera pendiente de otra historia: el ascenso del Málaga a Primera División mientras él estaba cantando en Zaragoza. Dos realidades pasando a la vez.

Llegó “Me Quedo” y esa frase que dice “el patio que me vio crecer esconde un acorde flamenco” tomó otro significado. Porque aunque Pablo venga del sur, esa noche también estaba construyendo su propio patio en Zaragoza. El propio artista reconoció que la ciudad tenía algo especial, algo difícil de explicar pero fácil de sentir.

Una noche entre guitarras, piano y emociones

Con “Vámonos De Aquí” llegó uno de los momentos donde las guitarras tomaron más protagonismo. La mezcla entre guitarras eléctricas y españolas acompañó a un Pablo que se movía por el escenario con una banda que estuvo presente en todo momento. Después apareció “No Vaya A Ser”, uno de los temas más queridos por sus seguidores perteneciente a “Prometo”, otro de esos discos que marcaron una etapa importante dentro de su carrera.

Además, la noche tuvo presencia aragonesa sobre el escenario con Carlos Sagaste, músico originario de Ejea de los Caballeros, que formó parte del espectáculo acompañando al artista. Pero cuando llegaron “Tanto” y “Mis 36”, todo quedó reducido a una cosa: Pablo Alborán y sus canciones. El artista se sentó al piano y dejó que la música hiciera el resto. Hasta él mismo lo comentó entre risas: el calor en Zaragoza era real. Tan real que parecía molestar hasta los in-ears.

Pablo Alborán Zaragoza
Pablo Alborán cantando «CLICKBAIT» en el Príncipe Felipe de Zaragoza – TrackTreze ( Carolina Martínez )

La parte más humana de Pablo Alborán

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con “Planta 7”, una canción que Pablo Alborán dedicó a todas las personas que trabajan en la sanidad pública. “Esta canción va dedicada a todas esas personas que se levantan día tras día para tener un país mejor”, explicó el artista. Un mensaje que consiguió que el recinto bajara las revoluciones durante unos minutos y escuchara una canción que habla de valorar a quienes muchas veces están en segundo plano.

Después llegó el turno de los fans. Uno de los momentos más bonitos llegó cuando Pablo empezó a leer pancartas del público y acabó subiendo a más de diez personas al escenario para cantar “Perfectos Imperfectos”, “Tu Refugio” y “Dónde Está El Amor”.

Zaragoza vive uno de los momentos de la gira

Con “Perdóname”, Pablo sorprendió con una versión más cercana a sonidos latinos antes de regalar a Zaragoza una parte exclusiva: “Tiempos Bonitos”, una canción que todavía no ha salido oficialmente pero que el público pudo escuchar en directo. Y después llegó uno de esos momentos que se quedan guardados.

Saturno” convirtió el recinto en un mar de luces. “Solamente Tú” fue uno de esos momentos donde ya no hace falta nada más que la voz y la guitarra. Y luego llegó “Por Fin”, con un mensaje que resumió bastante la noche: que viva el amor en todas sus formas… y que viva Zaragoza.

Pablo Alborán Zaragoza
Pablo Alborán interactuando con sus fans en Zaragoza – TrackTreze ( Carolina Martínez )

El niño que soñaba con la música

La parte más sensible apareció cuando en las pantallas del recinto apareció un niño. Ese niño era Pablo. Una imagen que conectaba directamente con “KM0”: recordar quién eres, dónde empezaste y todo lo que has recorrido hasta llegar al lugar donde estás. Porque antes de llenar escenarios, Pablo también fue ese niño que soñaba con dedicarse a la música. Y ese viaje tuvo todavía más sentido cuando apareció Juanjo Bona.

El artista aragonés subió al escenario para interpretar junto a Pablo “La Magallonera”, uno de los temas de su álbum “Recardelino”, y después ambos unieron sus voces en “Prometo”. Un encuentro entre dos generaciones y dos caminos diferentes unidos por una misma tierra.

Zaragoza cierra un nuevo capítulo de “KM0”

La noche terminó con una subida de energía gracias a “Vívela”, “La Fiesta”, “Vivir”, “La Vida Que Nos Espera” y “Si Quisieras”. Pablo Alborán no solo pasó por Zaragoza. La abrazó. El Príncipe Felipe fue una vez más consciente de una noche donde las canciones, las raíces y las historias personales se mezclaron en un mismo lugar. “KM0” habla de volver al punto de partida, de entender el camino y valorar todo lo que sucede mientras avanzas. Y Zaragoza, en esta ocasión, fue parte de ese camino.

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