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Escenario Vibra Mahou Fest Segovia durante la actuación del grupo "Niños"- Fuente: Tracktreze (Luna Rodao)

Segovia despidió el verano a ritmo de música. El Vibra Mahou Fest regresó a la ciudad para convertir el CIDE en el punto de encuentro de una jornada que se extendió durante más de doce horas y que reunió sobre un mismo escenario a diferentes generaciones y sonidos de la escena nacional. Desde las primeras horas de la tarde hasta bien entrada la noche, el recinto fue llenándose poco a poco. Conciertos, sesiones de DJ, barras, juegos y actividades, mientras el sol todavía reclamaba su protagonismo.

El calor marcaba el inicio de la jornada, pero no consiguió frenar las ganas de música. De hecho, durante los primeros conciertos fueron varios los artistas que animaron al denominado sector de la sombra a acercarse al escenario. Algunos asistentes se resistían todavía a abandonar su refugio frente al sol segoviano. A medida que avanzaban las horas, la distancia entre público y escenario se fue reduciendo.

Los primeros en tomar las tablas fueron Mejos. La formación segoviana afrontó el comienzo del festival con una actitud que dejó claras sus intenciones desde los primeros acordes. Una puesta en escena desenvuelta, ganas de jugar con quienes tenían delante y un directo que encontró pronto complicidad entre las primeras filas. Canciones como «Me llaman Paco» pusieron el festival en marcha a golpe de guitarras, mientras añadían guiños al rock más clásico.

Vibra Mahou Fest Mejos
Actuación del grupo segoviano «Mejos»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

La tarde empieza a coger ritmo en el Vibra Mahou Fest

Con el Vibra Mahou Fest ya en marcha, Carencias Afectivas recogieron el testigo y mantuvieron el pulso de una tarde que todavía tenía muchas horas por delante. El grupo madrileño alternó algunos de sus temas más reconocibles con adelantos de canciones todavía inéditas. Un repertorio que fue ganando intensidad con el paso de los minutos.

«Santo Domingo» fue uno de los primeros momentos destacados, aunque sería con la cover de «Toro» de El Columpio Asesino, más reconocible por su estribillo “Nos vamos a Berlin, no quiero reproches” la que provocaría una de las primeras grandes respuestas de la tarde. El público comenzaba a abandonar definitivamente la comodidad de la sombra para acercarse al escenario.

El resto de canciones mantuvieron la dinámica hasta llegar a una versión que terminó de desatar a los asistentes. Después, «Alcaldesa» volvió a poner todas las miradas sobre el escenario antes de cerrar el concierto con «Un buen montañés».

Actuación del grupo «Carencias Afectivas»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Pero si hubo un concierto que marcó un cambio evidente en el Vibra Mahou Fest fue el de Niños Bravos ahora llamados Niños a secas.

El grupo salió dispuesto a subir varios grados la temperatura. Un directo descarado y especialmente participativo. Las canciones se sucedieron entre movimientos constantes sobre el escenario y continuas interacciones con los asistentes. «Terapia» consiguió poner a buena parte del público a saltar, seguida de otros temas como «Unavailable», antes de rebajar ligeramente las revoluciones con su versión de «Un beso y una flor», de Nino Bravo.

A partir de entonces, el festival parecía haber encontrado otro ritmo. Cada vez había más gente frente al escenario y las primeras horas de la tarde empezaban a quedar atrás.

Vibra Mahou Fest Mejos
Actuación del grupo «Niños»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Barry B: cuando el festival encontró su momento

Y entonces llegó Barry B. Si el resto de actuaciones habían conseguido ir construyendo progresivamente el ambiente, el directo del artista burgalés jugó en otra liga. Su actuación fue uno de esos momentos en los que la sensación de festival cambia por completo: más intensidad, más movimiento y un público dispuesto a cantar cada palabra.

El concierto arrancó con «Joga Bonito» y continuó con «Taj Mahal», recibida con auténtica locura. Pero Barry B no se limitó a encadenar sus canciones más explosivas. Una de las particularidades de su directo está precisamente en su capacidad para cambiar de registro sin romper la conexión con quienes tiene delante.

La emotividad de «El lago de mi pena» o «Una casa en el Teide», ambas canciones junto a Gara Durán, dieron paso a la contundencia de «Monster Truck». Dos caras diferentes de un mismo artista que encontraron respuesta en un público dispuesto a acompañarle tanto en los momentos más íntimos como en los más descontrolados.

Vibra Mahou Fest Barry B
Actuación de «Barry B»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

La locura terminó de desatarse con «Yo pensaba que me había tocado Dios» canción con Carolina Durante en la que Barry B decidió abandonar el escenario para acercarse directamente a la multitud. La separación entre artista y público desapareció durante unos instantes y el centro del recinto se convirtió en una auténtica celebración colectiva.

No era únicamente otro concierto dentro del cartel. Era la confirmación de que Barry B atraviesa uno de los momentos más interesantes de su carrera.

Su directo tiene una intensidad difícil de comparar con el resto de propuestas de la jornada. Hay una sensación de espontaneidad y riesgo que hace que cada cambio de ritmo parezca inesperado, pero que al mismo tiempo mantiene al público completamente enganchado. En Segovia volvió a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar cada vez más destacado dentro de la nueva escena nacional.

Vibra Mahou Fest
Fans de Barry B con merchandising del artista- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Cuando cae el sol, llega Sidecars al Vibra Mahou Fest

Después de la intensidad de Barry B, el Vibra Mahou Fest comenzó a cambiar de escenario casi de manera natural. El sol empezaba a caer y Sidecars fueron los encargados de ponerle banda sonora al atardecer segoviano.

La banda madrileña aprovechó esa transición para recuperar algunas de las canciones que ya forman parte del imaginario de varias generaciones de seguidores. «Hasta que cierro los ojos», «Soy fan de ti» y «De película» fueron recibidas con especial entusiasmo por los más fieles, mientras «Tu peor pesadilla» y «Todos mis males» elevaron de nuevo el ánimo de un recinto cada vez más lleno.

El tramo final del concierto, con «Mundo imperfecto» y «Amasijo de huesos», volvió a demostrar la capacidad de Sidecars para convertir un repertorio de años en un espacio de encuentro.

El sol cayendo en el escenario del Vibra Mahou en la actuación de Sidecars- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Pero entre canción y canción también quedó una reflexión que trascendía el propio concierto. En palabras de Juancho “Sobre el escenario somos seis personas, pero detrás de ello existe un equipo mucho mayor: alrededor de veinte personas procedentes de diferentes puntos de España, unidas por la música y necesarias para que todo esto pueda suceder.” 

Porque un festival no se construye únicamente con quienes aparecen bajo los focos. También está formado por todas esas personas que trabajan en la sombra para que el espectáculo continúe.

Actuación del grupo «Sidecars»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Niña Polaca y un público completamente entregado

Con la noche ya instalada sobre Segovia, Niña Polaca asumió la responsabilidad de mantener el nivel de la jornada. Y para entonces el público había cambiado por completo.

Las numerosas camisetas de merchandising entre la multitud dejaban una cosa clara: muchos habían acudido al Vibra Mahou precisamente para verles. Y la respuesta no tardó en llegar.

«Lo que yo te he querido (pretérito imperfecto)» abrió el concierto por todo lo alto, seguida de «San Francisco el Grande». La banda fue avanzando por un repertorio que mezclaba guitarras, emoción y ese costumbrismo tan característico de sus canciones.

Actuación del grupo «Niña Polaca»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

«Travieso» fue uno de los momentos que más movimiento provocó entre los asistentes, que esperaban ya la llegada de uno de los temas más reconocibles de su etapa actual: «¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?».

Pero el verdadero punto de inflexión llegó con «Los días malos». Un pogo comenzó a crecer en el centro de la multitud hasta convertirse en una de las imágenes más representativas de la noche. Después de semejante subidón, «La Platería» permitió bajar las revoluciones antes de afrontar el tramo final.

La secuencia formada por «La muerte de Mufasa» y «Mucho tiempo contigo» volvió a transformar el recinto. Saltos, voces y un pogo cada vez más grande acompañaron los últimos minutos de un concierto que dejó a Niña Polaca como uno de los grandes nombres de la noche.

Actuación del grupo «Niña Polaca»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

La La Love You, el cambio que nadie esperaba

El festival llegaba a su tramo final con un cambio respecto al cartel original. Ginebras no pudieron estar en Segovia debido a la enfermedad de una de sus integrantes y La La Love You asumieron a última hora la misión de cerrar la noche.

Y si había alguna duda sobre si el cambio podía afectar al ambiente, quedó despejada desde los primeros minutos.

«Una Boda en Las Vegas» abrió el concierto y «Más colao que el colacao» confirmó rápidamente que el público conocía buena parte del repertorio de la banda. El grupo madrileño combinó sus canciones más veteranas con lanzamientos recientes como «Alguien ha boicoteado el ponche», moviéndose entre guitarras, sintetizadores y ritmos electrónicos.

La puesta en escena aportó además un componente visual especialmente llamativo. Los visuales jugaban con la literalidad de las letras de sus canciones, creando imágenes llenas de color que acompañaban una propuesta escénica donde la electrónica tenía cada vez más presencia.

Actuación del grupo «La La Love You»- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Y, fieles a su particular sentido del espectáculo, La La Love You todavía tenían un as bajo la manga. David, vocalista de la banda, terminó metiéndose dentro de una enorme bola de plástico para comenzar a rodar entre el público. Un momento tan inesperado como divertido que terminó de convertir el recinto en una fiesta.

La banda tampoco se olvidó de quienes habían quedado fuera del cartel. Antes de «El fin del mundo», tuvieron un recuerdo para sus amigas Ginebras, cuya ausencia se debía a motivos de salud.

Pero todavía quedaba una última celebración.

«El principio de algo» hizo que todo el público coreara cada palabra. «Que nada nos pare» mantuvo la fiesta y, finalmente, «El fin del mundo» puso el broche definitivo a una jornada que había comenzado muchas horas antes bajo el sol.

Segovia despide el verano cantando

Quizá no había una forma mejor de poner punto final al verano que hacerlo cantando «La canción del verano».

Durante más de doce horas, el CIDE fue pasando por diferentes estados: de las primeras personas buscando la sombra al público completamente pegado al escenario; de las primeras guitarras de Mejos a los pogos de Niña Polaca; de la emoción de Barry B a la fiesta electrónica de La La Love You.

Hubo solos de guitarra, baterías, palmas, versiones inesperadas como «Tenía tanto que darte» de Nena Daconte por parte de La La Love You y canciones que consiguieron reunir a miles de personas en un mismo estribillo. También hubo momentos más pequeños, como los dos asistentes que subieron al escenario durante «La pócima del amor» para enfrentarse simbólicamente al fin del mundo mientras la banda lanzaba merchandising al público.

Y, sobre todo, hubo una constante: las ganas de música.

El Vibra Mahou Fest demostró en Segovia que el indie está más que vivo entre su público. Un cartel capaz de juntar nombres consolidados con artistas que representan el presente y el futuro de la escena, sin que los pequeños cambios de última hora, como la incorporación de La La Love You en lugar de Ginebras, alterasen el espíritu de la jornada.

Ambiente del Vibra Mahou Fest en Segovia- Fuente: TrackTreze (Luna Rodao)

Cuando las últimas notas de «El fin del mundo» dejaron de sonar, quedaba la sensación de haber asistido a algo más que una sucesión de conciertos.

Durante más de doce horas, el CIDE había sido escenario de una jornada en la que convivieron diferentes generaciones, estilos y formas de entender la música en directo. Desde el rock de Mejos y la actitud de Carencias Afectivas hasta la energía de Niños Bravos, el universo de Barry B, los himnos de Sidecars, los pogos de Niña Polaca y la fiesta de La La Love You.

Una jornada marcada también por los pequeños momentos, por las canciones cantadas a pleno pulmón, los saltos, los pogos y esos momentos que solo ocurren cuando artistas y público comparten el mismo espacio.

Segovia volvió a demostrar que hay ganas de música en directo. Y el Vibra Mahou Fest consiguió despedir el verano con una celebración en la que, durante un día entero, la música fue la auténtica protagonista.

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